Le había oído a Rosario cantar al Amor:
-"... y va marcándome el camino la estela blanca de espuma y sal "-
y ahora sé bien a lo que se refería cuando describía así el mar, en una puesta de sol.
El sábado, cuando ya era casi de noche a las seis y media -un mes de noviembre- pasear por la orilla de la playa -la de Varadero- fue otro de los GRANDES recuerdos que me traigo conmigo de estas vacaciones; todas esas cálidas burbujas acariciando mis pies. La calma y la solo música de sus olas...
Respiré ondo pensando en tantas cosas buenas...
Soy afortunado!!
(Luego vendría una cena en común y una noche irrepetible -a lo "Dirty dancing"-; pero esa es otra historia de la que ya hablaremos)
